Posted in febrero 2012

CONTINÚA LA CAMPAÑA CÁRCEL=TORTURA. CONCENTRACIÓN Y ENVIO MASIVO DE FAX.

Concentración contra los malos tratos en cárceles, centros de detención, CIE, etc.

Todos los días se producen malos tratos de algún tipo bajo custodia, pero rara vez aparecen en los medios. Con el fin de visibilizar este problema y dar voz a las víctimas de estas deplorables prácticas, se ha convocado en Madrid una concentración el próximo jueves, 1 de marzo de 2012, de 12:00 a 13:00 horas, en la calle Alcalá nº 38, frente al edificio de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias.

Fecha: Jueves 1 de marzo de 2012.

Hora: A las 12:00.

Lugar: Calle Alcalá nº 38 (Madrid). Metro: Banco de España o Sevilla, L2.

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Envio masivo de Faxes para este 1 de Marzo.

Como todos los primeros de mes, desde la campaña CÁRCEL=TORTURA se estan llevando a cabo diversos ayunos desde dentro de las cárceles del Estado.

Este 1 de Marzo se realizará una concentracion a las 12h frente a la DGIP (direccion general de instituciones penitenciarias) Todxs aquellxs que no podáis asistir, y queráis participar, se va a realizar también un envio masivo de faxes a la cárcel de Soto del Real, donde ya se han dado dos traslados y diversas amenazas en un intento de acabar con la campaña, al igual que a la Direccion General de Instituciones penitenciarias.

Los numeros de Fax correspondientes son:

Soto del Real: 918447803
DGIP: 913354052

El modelo de fax se adjunta como archivo. Difunde lo maximo posible.

¡POR TODXS LOXS COMPAÑERXS PRESXS!
¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!

MÁS ALLÁ DEL “MOVIMIENTO” – ¡ANARQUÍA!

 

El mundo es una pestilente iglesia, codiciosa y falsa donde todos tienen un ídolo al que adorar de forma fetichista y un altar sobre el cual sacrificarse a sí mismos.” – Renzo Novatore

Un movimiento de anarquistas tendria, o vosotros pensáis que tendría que ser, un proyecto colectivo de realización individual y libertad, apoyo mútuo y solidaridad, comunicación honesta y responsabilidad individual, de ataque violento contra instituciones, gestores y estructuras de dominación y alienación, contra la programación mental y las actitudes inconscientes, contra la reprodución de la sociedad autoritaria en nuestras interrelaciones, pensamientos y acciones.

¿Que es lo que tiene que ver el cúmulo de jerarquías casuales, tinglados ideológicos, clichés miserables, ghettos identitarios, aspirantes a lideres, desonestidad y apuñalamiento por la espalda que vemos delante nuestro si miramos a la mayoría del autodenominado “movimiento anarquista” con todo lo anterior? Muy poco excepto tal vez en las palabras o en una forma atrofiada. Claramente el moviento esta mas interesado en proteger sus fortalezas ideológicas, reclutar seguidores, preservar el confort sofocante de sus escenas, y por encima de todo, seguir con su inofensibo hobby, que en la anarquía.

Navegar y tratar de encontrar un punto de referencia en el “movimiento” puede ser desorientador. Jóvenes o nuevos compañeros que integren el “movimiento” (o mas bien, la escena) son frecuentemente atrapados por una de las marcas de politcas pre-establecidas u obligados a elegir entre las falsas opciones de productos proferidos que ofertan los distintos tinglados políticos.

Siempre que un sistema de ideas está estructurado con una abstracción soberana en el centro, -asignándote roles o deberes por su propio bien- este sistema es una ideología. Una ideología es un sistema de represión de la conciencia en el cual tu no eres ya un individuo con voluntad singular sinó un componente, una pieza.

En este mundo basado en la comodidad, la imagen de rebelión puede ser simplemente otro producto mas, así como nosotros podemos mercantilizar, volver abstractas, y sistematizar nuestras propias expresiones de nuestros pensamientos y deseos en su forma alienada, su comodidad, una forma intercambiable, o sea, ideología. Incluso, de forma mas sutil y peligrosa, cuando no somos conscientes de lo que estamos haciendo. En la variedad de organizaciones ideológicas, en las escenas y en muchos de los medios anarquistas, una estrecha vision consensual de la realidad queda impuesta alrrededor de parámetros específicos.

Libre comunicación que traspase los límites del discurso interior es neutralizada por ataques verbales y burla, exclusión física, alarmas de represion estatal o no aceptación por parte de la sociedad, y simple rechazo dogmático de pensamientos contrapuestos. Como cualquier lifestyle o identidad en el mercado democrático de la sociedad, el anarquismo tiene sus ofertas empaquetadas -que se completan con actitudes, opiniones, estilos, actividades y productos, todos bajo accesibles etiquetas.

Debo mencionar, llegados a este punto, que como qualquiera que siente afinidad con otros de la tendencia antisistémica e insurrecional alrrededor del mundo, soy consciente de que el “Anarquismo Insurrecional” o lo que sea, puede convertirse en una ideología en la que ser encasillado, o incluso todavía mas fácil, una moda o estilo. Ciertamente, hace poco que esto parece ser cierto en algunos sectores. Pero quizás es debido a la influencia recuperativa de los intelectuales de Tiqqun, y su “la insurreción que viene”, un libro que como “El Llamamiento”, parece haber influenciado a muchos jóvenes radicales, pero que parece haber sido escrito por Marxistas y en ninguna parte da validez a la autoresponsabilidad individual, la voluntad libre, el deseo y la conciencia. Su insurreción puede que esté viniendo, la mia ha llegado ya, es una revuelta individual.

El mensage colectivista de “La insurrección que viene” tiene poco en común con la anarquía insurreccional: La teoría revolucionaria fluyendo de la sublevación apasionada del individuo para apropiarse de la totalidad de su vida, atacando todo control y explotación , buscando puntos comunes y afinidades con otros que dan lugar a la verdadera comuna- los amigos y cómplices de la guerra de guerrillas contra la totalidad de la sociedad autoritaria.

Sin sistemas soberanos de moralidad, teoria, principios o abstraciones sociales ergiéndose por encima del individuo singular, el anarquista-nihilista ataca todos los sistemas, incluidos los sistemas de identidad e ideológicos, como obstaculos para nuestra propia realización. La lucha es no solo contra la dominación de controlar la organización social y la ampliamente extendida tranquilización, sino también contra el programamiento represivo heredado y la fuerza de la vida cotidiana, y por tanto, nuestra lucha es una constante tensión en la cual aquello que debemos destruir y trascender es mucho mas obvio que el donde podemos acabar.

Para algunos, enfrentados por esta realidad opresiva, es suficiente con aparecer con un sistema social alternativo, “justo”, y “razonable” (o “utópico”) en sus cabezas. Algunos otra vez, simplemente se aferran a esto como un agradable mundo fantástico, mientras que otros desean que la sociedad cambie en realidad, ya sea surgiendo con (o mas comunmente) comprando dentro de una receta A o B (o un prográma) para la transformación social, para la reprogramación del sistema social. Esto es simplemente una forma de conciencia (sistémica) represiva.

Frecuentemente el visionar y trazar estos tipos de sistemas sociales alternativos (incluyendo los de muchos anarquistas) es reducirse a simplificaciones como la del estrato gestor de esta sociedad de clases, a la vanguardia que es la responsable de la constante reestructuración social del mundo moderno. Democracia en el lugar de trabajo, descentralización de la produción, tecnología “verde”, multiculturalismo y demás, son todos incentivados por el orden dominante, reforzándolo.

La teorización de sistemas sociales abstractos, – y todos los sistemas sociales están basados en abstraciones – solo refuerza a la dominación. Pero si empiezas por tu propia vida y te niegas a ser un componente de nada, si rechazas representar a otros o que halla otros que te representen a tí, abrazando una inescrutable unicidad, sabiendo que todo a lo que te enfrentas en la vida son elecciones, entonces tu eres peligroso para la autoridad y el orden, un microcosmos andante de anarquía.

Esto por tanto es un llamamiento a evitar las jerarquías casuales y las camarillas del movimiento anarquista oficial, a eludir los sistemas ideológicos y las identidades políticas, para saborear el placer de pensar por ti mismo, de dejarte llevar por tus deseos, por la dignidad de honestamente seguir a través de todos los caminos desconocidos, de la verdad, de la negacion y de la pasion, sin colocar ninguna abstracción sobre ti mismo. En la guerra hasta el final, solo las elecciones importan, y solo tu eres el responsable de las eleciones que tomas.

Examina tus sentimientos y pensamientos, elimina todos los sistemas morales y ideológicos de tu ser, se consiente de que el “sentido común” (o mas bien el consenso social racionalista) es el soporte mas fuerte de lo existente, no tengas miedo de donde tu lucha interior (y exterior) puede llevarte.

Destruye todos los ídolos, y de forma mas particular los ídolos revolucionarios.

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PERDONEN LAS MOLESTIAS, ESTAMOS TRABAJANDO.

¿Qué son los grandes asesinos de la Historia
al lado de los miles de sus anónimos compatriotas asesinos?

¿Cómo es posible que jóvenes educados,
excelentes padres de familia, mejores esposas,
encantadores amigos, buenas trabajadoras,
puedan vejar, pegar, violar, torturar y asesinar
sólo porque, de pronto, esa posibilidad queda abierta
como un servicio al Estado?

¿Cómo pueden darse los inocentes vecinos,
los perfectos neutrales, los testigos silenciosos,
los obedientes votantes de la ley y el orden,
los desapasionados verdugos
que luego dirán que nada sabían,
que todo lo ignoraban mientras estaba pasando?

¿Cómo admitir que haya gente que no tiene donde dormir,
ancianos abandonados en residencias de bajo coste,
niños absorbidos por las pantallas digitales
y pobres echados de sus casas
para que los ricos hagan vida de barrio en el casco histórico?

¿Qué son Nerón, Stalin o Mao
frente a los asesinos
que se sientan hoy en los consejos de administración,
van al G20, al FMI o a su puesto de cajera o en el taller?

¿Quién puede hablar contra los inmigrantes?

¿Hay alguien que siga viviendo donde nació
o trabajando donde vive?

¿A quién no le gustaría vivir en otra parte?

¿Qué son Hitler, Franco, Churchill o Pol Pot , Pinochet
frente a los que hoy llevamos los hijos al colegio,
bebemos agua mineral decorada con dibujos de Disney,
gruñimos en los estadios,
y asesinaríamos para que sigan abiertos
los supermercados, las gasolineras y los mataderos?

¿Quién se atreve a hablar de falta de valores?

A.O. Todo el mundo está en otro lugar. Ed. Baile del sol.

DIALÉCTICA DEL CÉNIT Y EL OCASO


Dialéctica del Cénit y el Ocaso


El capitalismo ha alcanzado su cenit, ha traspasado el umbral a partir del cual las medidas para preservarlo aceleran su autodestrucción. Ya no puede presentarse como la única alternativa al caos; es el caos y lo será cada vez más. Durante los años sesenta y setenta del pasado siglo, un puñado de economistas disconformes y pioneros de la ecología social constataron la imposibilidad del crecimiento infinito con los recursos finitos del planeta, especialmente los energéticos, es decir, señalaron los límites externos del capitalismo. La ciencia y la tecnología podrían ampliar esos límites, pero no suprimirlos, originando de paso nuevos problemas a un ritmo mucho mayor que aquél al que habían arreglado los viejos. Tal constatación negaba el elemento clave de la política estatal de posguerra, el desarrollismo, la idea de que el desarrollo económico bastaba para resolver la cuestión social, pero también negaba el eje sobre el que pivotaba el socialismo, la creencia en un futuro justo e igualitario gracias al desarrollo indefinido de las fuerzas productivas dirigidas por los representantes del proletariado. Además, el desarrollismo tenía contrapartidas indeseables: la destrucción de los hábitat naturales y los suelos, la artificialización del territorio, la contaminación, el calentamiento global, el agujero de la capa de ozono, el agotamiento de los acuíferos, el deterioro de la vida en medio urbano y la anomia social. El crecimiento de las fuerzas productivas ponía de relieve su carácter destructivo cada vez más preponderante. La fe en el progreso hacía aguas; el desarrollo material esterilizaba el terreno de la libertad y amenazaba la supervivencia. La revelación de que una sociedad libre no vendría jamás de la mano de una clase directora, que mediante un uso racional del saber científico y técnico multiplicase la producción e inaugurara una época de abundancia donde todos quedaran ahítos, no era más que una consecuencia de la crítica de la función socialmente regresiva de la ciencia y la tecnología, o sea, del cuestionamiento de la idea de progreso. Pero el progresismo no era solamente un dogma burgués, era la característica principal de la doctrina proletaria. La crítica del progreso implicaba pues el final no sólo de la ideología burguesa sino de la obrerista. La solución a las desigualdades e injusticias no radicaba precisamente en un progresismo de nuevo cuño, en otra idea del progreso depurada de contradicciones. Como dijo Jaime Semprun, cuando el barco se hunde, lo importante no es disponer de una teoría correcta de la navegación, sino saber cómo fabricar con rapidez una balsa de troncos. Aprender a cultivar un huerto como recomendó Voltaire, a fabricar pan o a construir un molino como desean los neorrurales podría ser más importante que conocer la obra de Marx, la de Bakunin o la de la Internacional Situacionista. Eso significa que los problemas provocados por el desarrollismo no pueden acomodarse en el ámbito del saber especulativo y de la ideología porque son menos teóricos que prácticos, y, por consiguiente, la crítica tiene que encaminarse hacia la praxis. En ese estado de urgencia, el cómo vivir en un régimen no capitalista deja de ser una cuestión para la utopía para devenir el más realista de los planteamientos. Si la libertad depende de la desaparición de las burocracias y del Estado, del desmantelamiento de la producción industrial, de la abolición del trabajo asalariado, de la reapropiación de los conocimientos antiguos y del retorno a la agricultura tradicional, o sea, de un proceso radical de descentralización, desindustrialización y desurbanización debutando con la reapropiación del territorio, el sujeto capaz de llevar adelante esa inmensa tarea no puede ser aquél cuyos intereses permanecían asociados al crecimiento, a la acumulación incesante de capital, a la extensión de la jerarquía, a la expansión de la industria y a la urbanización generalizada. Un ser colectivo a la altura de esa misión no podría formarse en la disputa de una parte de las plusvalías del sistema sino a partir de la deserción misma, encontrando en la lucha por separarse la fuerza necesaria para constituirse.
Al final de la era fordista, tras la subida de precios del petróleo como consecuencia del cenit de la producción en Estados Unidos, conocemos la salida que buscó la clase dirigente para preservar el crecimiento: un desarrollismo de nuevo tipo, neoliberal, basado primero en el fin del Estado-nación, la privatización de la función pública, el abandono del patrón oro, la energía nuclear, la eliminación de las trabas aduaneras, el abaratamiento del transporte, la globalización de los mercados, la expansión del crédito y la desregulación del mundo laboral. Una segunda fase, algo más keynesiana, rentabilizaría la destrucción acumulada mediante un desarrollismo llamado sostenible, integrando el punto de vista ecologista en un capitalismo “verde”.
El Estado recuperaría un tanto su papel de impulsor económico que tenía en la época anterior de capitalismo nacional financiando dicha modernización y forzando el reciclaje de la población en el consumo de mercancía labelizada. También conocemos las alternativas progresistas neokeynesianas que en el marco del orden establecido reivindicaron “otra” globalización en donde las cargas estuvieran mejor distribuidas, o lo que viene a ser lo mismo, una mundialización tutelada por los Estados que respetara los intereses de la burocracia obrerista y el estatus de las clases medias. Esta propuesta descansaba en la falsa suposición de que el Estado era un instrumento neutral frente al capitalismo, y no la adecuada expresión política de sus intereses. Como quiera que fuera, ambas políticas –la neoliberal conservadora y la neokeynesiana socialdemócrata– fracasaron al tropezar el capitalismo con sus límites internos. La liquidación de las economías locales arruinó poblaciones enteras que se fueron acumulando en las periferias de las metrópolis, dando vida a inmensos poblados de chabolas. Innumerables masas emigraron a los países “desarrollados”, extendiendo las consecuencias de la crisis demográfica a las zonas privilegiadas del turbocapitalismo. Esta nueva mutación del capital creaba una nueva división social: los integrados y los excluidos del mercado. La contención de la exclusión quedó fundamentalmente en manos del Estado, en absoluto neutro, obligado a desarrollar para la ocasión políticas represivas de control de la inmigración y extenderlas a cualquier forma de disidencia. Por otro lado, el carácter eminentemente especulativo de los movimientos financieros internacionales y las políticas estatistas clientelares, tras una década de euforia, condujeron a la bancarrota general del 2008, agravada por las deudas que los Estados no habían podido rembolsar, precipitando una vuelta al neoliberalismo mucho más dura. Las medidas draconianas son necesarias para traspasar la crisis provocada por los Bancos y los Estados a la población asalariada, mayoritariamente hipotecada. La pauperización material de un tercio de la población se suma a una pauperización moral vieja de años, pero la incapacidad irremediable de crecer lo suficiente de los Estados Unidos y la Unión Europea si no es compensada con una demanda emergente, china o india, proporcionará un marco crítico duradero donde podrá invertirse el proceso de anomia. Potencialmente, y por mucho tiempo, el espectro de Grecia –las condiciones griegas—asediará la conciencia de los dirigentes. La venganza o la voluntad de desquite dominarán en los primeros momentos con toda la secuela de conflicto y violencia, pero para construir habrá de darse en las masas vapuleadas un sentimiento de dignidad a la par que el desarrollo de una conciencia verdaderamente subversiva.
Paradójicamente, en la fase actual de descomposición del sistema dominante, las contradicciones internas ocultan las externas. El drama de la exclusión, el paro, la precariedad, los recortes, los desahucios y el empobrecimiento de las clases medias asalariadas, al poner por delante sus intereses inmediatos todavía ligados al mantenimiento de un estilo de vida urbano, artificial y consumista, han oscurecido momentáneamente la cuestión esencial, el rechazo del credo del progreso, y, por consiguiente, el del modelo social y urbano que le es inherente. En consecuencia, la creciente “huella ecológica” y la insostenibilidad intrínseca de la supervivencia bien o mal abastecida bajo el capitalismo no se han tenido en consideración, por lo que las exigencias desindustrializadoras y desurbanizadoras parecen fuera de lugar. La protesta urbana, obrera o populista, rechaza pagar la factura de la gestión desarrollista anterior y así se contenta con exigir “otra” política, “otra” banca u “otro” sindicalismo, a lo sumo, “otro” capitalismo, pero jamás se planteará seriamente la ruralización o la desaparición de las metrópolis, es decir, otra manera de convivir, otra sociedad u otro planeta. La mayoría de los habitantes de las conurbaciones solamente busca o aspira a encontrarse con la naturaleza los fines de semana, en tanto que consumidores de relax y paisaje, por lo que una crítica antidesarrollista tiene serios problemas para darse a conocer fuera de estrechos círculos, ya que la mentalidad urbana es incapaz de asumirla y los desertores del asfalto son todavía pocos. Por otra parte, la población campesina, residual, sufre un deterioro mental aún peor, fruto de su suburbanización, y las más de las veces reproduce estereotipos ideológicos urbanos. La crítica antidesarrollista no cuaja pues, ni en el medio rural, que debía ser el suyo, ni en el medio urbano, mucho menos propicio. Por eso la materialización en la práctica del antidesarrollismo como defensa del territorio se ve sometida a multitud de inconsecuencias y limitaciones. El carácter específicamente local de dicha defensa juega en su contra. Apenas se conforma una oposición contra una nocividad particular, surgen acompañantes municipalistas, verdes o nacionalistas, que tratan de confinarla como “nimby” en la localidad, exprimirla políticamente y empantanarla en marismas jurídicas y administrativas. Solamente en los casos en que ha conseguido aliados de las conurbaciones gracias precisamente a los irregulares de la post ciudad, ha podido formularse un interés general y desarrollarse un conflicto de envergadura (p. e. contra trasvases, contra las líneas MAT, contra el TAV, contra autopistas, centrales eólicas, etc.). Resumiendo, la defensa del territorio está lejos mostrarse como el único conflicto realmente anticapitalista, ya que, debido a las condiciones hostiles que debe afrontar, no consigue constituir una comunidad de lucha estable y suficientemente consciente que contribuya con eficacia a incrementar el número de renegados de la urbe. Todavía no ha logrado transformar la descomposición urbana en fuerza creativa rural, ni la oposición al desarrollismo territorial en barrera contra la urbanización total.
Será necesaria otra vuelta de tuerca en la crisis para que la cuestión urbana –el problema de desmontar la conurbación– aparezca en el centro de la cuestión social. En efecto, la conurbación es la forma ideal de la organización del espacio por el capitalismo; una gran concentración de consumidores hecha posible por la abundancia hasta ahora ilimitada de combustible fósil barato y de agua potable. Es de suponer que un encarecimiento del combustible conduciría a una crisis energética que pondría en peligro la agricultura industrial, el sistema de vida urbano y la existencia misma de las conurbaciones. Igual sucedería con una sequía prolongada que exigiera la construcción de numerosas desaladoras funcionando con petróleo. Ese es el horizonte que perfila a corto plazo la gran demanda de los países emergentes y el cenit de la producción petrolífera a medio: el fin de la era de la energía barata. No hay remedio posible puesto que la energía nuclear y las llamadas “renovables” son caras, necesitan igualmente para su puesta en marcha ingentes cantidades de combustible fósil cada vez menos al alcance y el ritmo de su producción nunca podrá satisfacer las exigencias de un consumo creciente. El capitalismo verde es una falacia y la globalización está entrando en su fase terminal; las innovaciones tecnológicas no podrán salvarla. La perspectiva de un declive de la producción industrial de energía pinta de negro el futuro de las conurbaciones, puesto que un encarecimiento del transporte paralizará los suministros y las volverá inviables. Los bloques de viviendas, los rascacielos, los centros comerciales, los adosados residenciales, los polígonos logísticos, las autopistas y demás se deteriorarán a gran velocidad. Entonces, los sofisticados materiales de construcción, el aire acondicionado, los electrodomésticos, los ordenadores, la calefacción central, la telefonía móvil y los automóviles serán cosas del pasado. Además, el calentamiento global es imparable puesto que el consumo de energías contaminantes es imposible de aminorar, y, en pocos años, cuatro o cinco, desbocará el cambio climático y entonces los daños provocados serán irreversibles. El decaimiento de la agricultura industrial –esclava del fuel, de los abonos y herbicidas petroquímicos—junto con las secuelas del calentamiento –incremento del efecto invernadero, deforestación, erosión, salinización y acidificación de los suelos, desertificación, sequías e inundaciones– desembocarán en una crisis alimentaria de graves consecuencias. La mayoría de la población urbana quedará desabastecida, viéndose impelida violentamente a buscar comida y combustible fuera, desperdigándose por un campo esquilmado. El que este proceso de expulsión del vecindario se efectúe de forma caótica y terrorista o transcurra positivamente dependerá de la capacidad integradora de las comunidades de lucha surgidas de la deserción y la defensa del territorio. Si éstas son débiles no podrán enfrentarse a la avalancha de una población hambrienta y transformar su desesperación en fuerza para el combate por la libertad y la emancipación. La desagregación del turbocapitalismo daría lugar entonces a un reguero de formaciones capitalistas primitivas defendidas por poderes locales y regionales autoritarios. Será inevitable que la sociedad se contraiga y se vuelva intensamente localista, pero lo pequeño no siempre es hermoso. Puede ser horrible si la necesaria ruralización que habrá de afrontar las consecuencias de una superpoblación repentina y brutal, no discurre por vías revolucionarias, es decir, si se limita a una producción centralizada y privilegiada de comida y energía en lugar de orientarse hacia la creación de comunidades libres y autónomas capaces de resistir a la depredación post urbana. En definitiva, si el proceso ruralizador no respira esa atmósfera de libertad que antaño se atribuía a las ciudades.
A fin de no caer en profecías apocalípticas y evitar que la ciencia ficción se adueñe de los análisis futuristas postulando retornos al paleolítico o a la barbarie de género cinematográfico, conviene considerar la crisis energética como un marco general y un horizonte temporal que condicionará cada vez más el acontecer social con el chantaje consabido de ‘o la energía o el caos’ sin por lo tanto determinarlo completamente. La especulación novelesca es deudora de la actitud contemplativa frente a la catástrofe, típica de la religión –o de su equivalente secular, la ideología historicista– que considera lo que adviene como resultado forzoso y no como una posibilidad entre muchas, un desenlace en el tiempo fruto de múltiples variables: la conciencia del momento, la inteligencia de los cambios, la configuración de fuerzas independientes, la habilidad en captar las contradicciones que se manifiestan y en aprovechar las ocasiones que se presentan… Ni el resultado explica enteramente el proceso, ni el proceso, el resultado. El cenit no precede necesariamente a la extinción. Entre los dos interviene el juego dialéctico de la táctica y de la estrategia entre contrincantes con fuerzas desiguales, a corto y medio plazo. El juego de la guerra social. Las esperanzas de los sectores aferrados a la conservación del capitalismo de Estado en un decrecimiento paulatino, pacífico y voluntario serán prontamente desmentidas por la brutalidad de las medidas de adaptación a escenarios de escasez y penuria y la dinámica social violenta que van a originar. Si bien el colapso catastrófico no va a producirse en fecha fija, inminente, tampoco va a ser inevitable la entronización de un régimen ecofascista; sin embargo, la probabilidad más o menos cercana de ambos fenómenos puede servir para llevar la acción por derroteros consecuentes, lográndose así en las sucesivas confrontaciones una salida favorable al bando de los partidarios de un cambio social radical y libertario. Nada está decidido, por lo que todo es posible, incluso las utopías y los sueños.

Perspectivas de transformación social y lucha anarquista

AnarquistaPara la Internacional de Federaciones Anarquistas la realidad social actual, en el Este como en el Oeste, en el Norte como en el Sur, se estructura a la vez alrededor de la explotación del hombre por el hombre y de la opresión del hombre por el hombre.

Pensamos que un cambio social pasa de forma ineludible por un cambio económico y por consiguiente por la destrucción de la estructura económica del capitalismo. Pero pensamos igualmente que nuestra intervención en el terreno económico, en la fábrica, en la oficina, en el campo, debe integrar todas las luchas tendentes a cambiar la vida en un sentido libertario (antimilitarismo, luchas contra la opresión religiosa, ecología, luchas de las mujeres, luchas de liberación sexual…).

El combate de la I.F.A. se apresta a destruir las estructuras económicas, políticas, sociales, ideológicas… del capitalismo, a multiplicar las alternativas a este sistema en el plano económico, político, social… para que, una vez destruida la estructura económica del capitalismo, estas alternativas, que hoy no pueden resultar más que embrionarias, puedan abrazar la totalidad del campo social y estructurar la construcción del mundo nuevo que llevamos actualmente en nuestros corazones.

Antimilitarismo

La militarización no se reduce al sólo problema del ejército o de la guerra. Hoy, en el Este como en el Oeste, la militarización abarca la totalidad del espectro social (refuerzo de los cuerpos represivos, de las instituciones estatales, del autoritarismo, de la jerarquía… en la vida social).

Por ello estamos contra todos los ejércitos, contra todos los imperialismos – tanto los grandes (USA, URSS) como los pequeños (Europa, Sudeste asiático…).

Por ello no creemos en tratados de paz o de desarme establecidos entre los Estados.

Por ello, asimismo, creemos en la solidaridad internacionalista de los pueblos que se desembaracen del capitalismo y del Estado.

Por ello nuestro antimilitarismo se sitúa en el interior y en el exterior de los cuarteles.

Ecología y nucleares

El capitalismo, privado o estatal, no se contenta con explotar y oprimir a los hombres. Explota igualmente la naturaleza hasta destruir las condiciones mismas de la vida (aniquilación de los recursos naturales, poluciones de todas clases…).

Por ello oponemos a esta lógica un sistema donde la producción estaría basada en las necesidades reales de la gente. Este sistema, que excluiría el despilfarro energético, no tendría ninguna necesidad de energía nuclear.

Por ello oponemos a la lógica actual un sistema autogestionario basado en el federalismo. En efecto: un sistema autogestionario federal no tendría ninguna necesidad de una producción energética centralizada, en la que las nucleares son el ejemplo típico.

Ateísmo

Las religiones, confesionales y laicas, por su creencia absoluta en un ser supremo o en un paraíso futuro, son un obstáculo para el cambio de la realidad social actual. Siempre hay un contacto estrecho entre las religiones y el poder. Actualmente las ideas laicas están de capa caída y las religiones confesionales, por medio de un vistoso aparato externo, aprovechan para captar a una nueva juventud.

Por ello rechazamos todas las religiones y combatimos las estructuras de alienación que ellas vehiculan.

Educación

La escuela, privada o estatal, tiene como objetivo, en tanto que institución, el mantenimiento y consolidación de la estructura social dominante. Lo realiza con la imagen de una educación muy determinada que considera al individuo y al niño como una esponja.

La escuela produce una ideología; su función es permitir al niño insertarse en el sistema existente.

El objetivo final de la educación actual no es ayudar al individuo a ser feliz, sino hacerle aceptar la explotación y la opresión que sufre. Los anarquistas han creado, desde hace mucho tiempo, espacios de autogestión del saber, de desenvolvimiento autónomo del niño, de permisividad sexual…

Estas experiencias de educación libertaria permiten al niño expansionarse libremente y desarrollar la autogestión de su propia vida, no han querido ser jamás “islas de libertad” en un océano de opresión. Todas se han producido en relación estrecha con los momentos de lucha contra el capital, el Estado, la Iglesia, etc. No son utopías, sino elementos de un enfrentamiento social e instantes de madurez de la humanidad en marcha hacia su emancipación.

Opresión sexual

La sociedad capitalista (en el Este como en el Oeste) es una institución patriarcal, dominada por los valores del machismo (opresión de la mujer por el hombre, asimilación de comportamientos no conformes con las normas del machismo como desviaciones: homosexualidad…). El poder (Estado, religión, etc.) produce y explota esta situación que le permite dividir a los explotados y oprimidos.

La I.F.A., que está por la libertad y la igualdad entre todos los individuos, rechaza y combate toda discriminación y opresión sexual.

Por ello, estamos por la abolición de la familia patriarcal en tanto que institución y por la reconstrucción de relaciones humanas basadas en el libre acuerdo.

Por ello la I.F.A. denuncia y se opone a todas las violencias sexuales hachas contra las mujeres. La I.F.A. lucha para que las mujeres en el mundo entero puedan disponer libremente de su cuerpo (contracepción e interrupción voluntaria del embarazo libre y gratuitamente) y de su porvenir (igualdad económica y social).

Racismo

El capitalismo, privado o estatal, coloca siempre los problemas de las diferencias entre los individuos en términos de desigualdad. Y esto con el fin de dividir a los explotados y oprimidos. Actualmente, y no por casualidad pues la crisis económica se muerde la cola, el racismo encuentra un nuevo vigor. La I.F.A. afirma que el racismo no es más que una consecuencia de la división de la sociedad en clases.

Por ello combate todos los racismos y proclama que, por encima de las diferencias que pudieren existir entre los seres humanos, todos son iguales.

Antiestatismo y federalismo

El sistema capitalista, ya sea privado o estatal, es una fórmula por la que se explota y oprime a la mayoría. La institución estatal es uno de los métodos que le permiten reprimir a los explotados y oprimidos y, de esa manera, perpetuarse. La institución estatal es a la vez causa y efecto de la división social.

Por ello la I.F.A. quiere destruir el capitalismo y el Estado por medio de la acción directa, de la autogestión de las luchas, del antiparlamentarismo, de la insurrección, etc. Lucha en favor de un sistema social federal basado en la libre relación de los individuos y los grupos sociales: el comunismo libertario.

IFA

La huelga general como herramienta de lucha

Conclusiones del debate sobre la huelga general como herramienta de lucha.

Debate entre militancia de distintas organizaciones sociales y sindicales (La Hormiga Atómica, 15 M, 15 M -desempleo-, Errotik, ESK, CNT, Dale Vuelta, Mugarik Gabe, ELA, CGT, Colectivo de Personas en Paro de Iruñerria y KEM-MOC), sobre la Huelga General como herramienta de lucha.

HuelgaEstas conclusiones no tienen porqué reflejar las posturas de las organizaciones citadas, tan sólo las de la militancia que participó:

La contradicción principal en la sociedad actual no es entre capital y trabajo. La explotación se da en todas las facetas de la vida: producción, consumo, vivienda, financiación, formas de representación… Por ello, la Huelga General que propugnamos tiene que recoger e impulsar todas las formas de rebeldía hacia todas esas formas de explotación.

El objetivo de una H.G. es el de revertir esta situación. Aunque el detonante sea una nueva Reforma Laboral o el Paro o cualquier otro aspecto parcial, la HG va dirigida a invertir esta situación. Dentro del desarrollismo y del sistema productivista propios del capitalismo, el Paro, las reformas laborales, las desigualdades y los recortes son consecuencias lógicas e inevitables.

En una jornada de Huelga General buscaremos la ocupación de la calle y la plasmación en ella del malestar:

-Porque el espacio público es nuestro y queremos vivir (en) la calle.

-Para hostigar a los principales artífices de la actual situación: entidades financieras, administración…

Una HG  no puede ser un hecho aislado, tiene que tener continuidad en el día a día, en la movilización cotidiana y también en sucesivas convocatorias de HG, de modo que no queden en fechas aisladas y desligadas entre sí. Respecto a sus contenidos, no pueden reducirse a lo meramente laboral, debemos profundizar sobre todo en lo social, ya que gran parte de la pérdida de derechos radica en:

-Las políticas ligadas a deuda financiera y su repercusión en pensiones, recortes en la enseñanza, sanidad, renta básica,… A nivel de la economía privada doméstica, la centralidad de la deuda conlleva desahucios, dependencia,…

-Las políticas de inmigración, el desarrollismo, el patriarcado, el militarismo, desigual reparto de los recursos, explotación norte-sur…

Son partes del mismo todo. Hay que modular el mensaje al grupo a que nos dirigimos sin desconectarlo del argumentario general. El sistema es el problema, no hay solución dentro de él.

Respecto al marco de actuación, entendemos que éste nos viene predeterminado por nuestras características y nuestro alcance real para incidir en él. Sabemos que debemos plantear alternativas que puedan ser atractivas para una mayoría social pero no podemos permitirnos esperar y posponer nuestras acciones y movilizaciones hasta obtener ese apoyo mayoritario.

Por eso, aun sabiendo que la problemática que afrontamos es de naturaleza internacional, nuestra lucha y nuestras alternativas deber partir de lo inmediato, de lo local, caminando eso sí, a esa generalización e internacionalización de la respuesta.

Si nos preguntamos qué hacer ante convocatorias dadas de Huelga General, valoramos, en primer lugar que las movilizaciones y huelgas llevadas a cabo, en los últimos años, por CCOO y UGT, han tenido un carácter desmovilizador y el resultado de los distintos procesos ha resultado frustrante por la traición a la propia dinámica de pelea. No obstante, no se debería desdeñar un trabajo de de campo amplio con las bases de ese espectro sindical, de cara a crear un movimiento combativo.

Por otra parte, el 29M ya hay una convocatoria por parte de una parte del sindicalismo que si bien no es ajeno a ciertos males del propio sindicalismo, se muestra más activo y combativo. Creemos que habría que participar en esta convocatoria tratando de abrir en sus modos y en sus contenidos la Huelga General. Lo laboral debe ceder espacio a lo social y lo cuantitativo a lo cualitativo. Debemos actuar desde fórmulas más participativas y a la vez anónimas (sin siglas…), más de movimiento que de bloques clásicos. Nos consta la permeabilidad manifestada por parte de los convocantes del 29M, a estos planteamientos.

Así, haciendo llegar estas conclusiones, que surgen de un debate plural y horizontal, al mayor número posible de organizaciones sociales y sindicales de nuestro entorno y también de todo el Estado para su conocimiento y discusión, queremos animar a aprovechar esta oportunidad que abre el 29M, con convocatorias de Huelga General en Euskal Herria y en Galiza, para mejorar la repercusión y las posibilidades de incidencia en marcos más amplios, llevando a cabo esa otra Huelga General que buscamos.

Pamplona-Iruña, 18-02-12

Asamblea intermilitancia en Pamplona-Iruñea

Sobre anarquismos en Grecia [y otras partes]


Muchas veces cuando se plantea el debate al respecto de Grecia y la situación del movimiento anarquista griego siempre surgen las mismas dudas y preguntas. Primero de todo por una cuestión muy clara, actualmente nuestra poca capacidad -y cuando hablo de “nuestra” me refiero a la de individualidades y grupos anarquistas, comunistas antiautoritarios, autónomos o como se prefiera denominar- para generar conflicto o llevar adelante luchas que no resulten en fracasos es prácticamente nula, salvando pocas pero valiosas excepciones, hasta el punto de que nos miramos en Grecia para encontrar respuestas a tan ansiadas preguntas. Tanto es así que cuando miramos a su movimiento anarquista lo hacemos esperando que todas las luchas, acciones, asambleas de nuestrxs compas resulten perfectas, sin contradicciones, idealizando la imagen. Parece ser que esperamos encontrar todo lo que no podemos encontrar en nuestras calles, pero la realidad es más dura que eso.

Grecia ha demostrado ser un hervidero de anarquistas, hervidero que acabó por explotar el Diciembre de 2008, que hizo dar un salto cualitativo y cuantitativo casi definitivo poniendo al anarquismo en el lugar que le pertenece y demostrando su vigencia como movimiento real. Esto nos ha dado fuerza a muchxs para encarar nuestros desafíos en este lado del mediterráneo. Ahora bien, ni hay que idealizar, ni hay que dejarse llevar por los tópicos altamente repetidos por lxs expertxs del politiqueo de la “extrema izquierda”. El tópico cansino, repetido hasta la saciedad en todos los lugares del planeta de que el anarquismo tan sólo sabe destruir, que no tiene propuestas, que no sabe trabajar con la gente, etc es radicalmente falso y demagógico y demuestra que los grupúsculos partidistas y sindicalistas saben que un anarquismo abierto, autónomo y clarificador es peligroso para salvaguardar sus intereses y su status-quo. El hecho de que suba como la espuma una concepción de la lucha que intente atacar los problemas de raíz, que no dé importancia a siglas sino a hechos, que este en todas partes y que sepa generalizar sus prácticas es peligroso y por ello combativo.

Existe una falsa dicotomía que contrapone acción subversiva (la llamaré así por no encontrar un adjetivo mejor) al “trabajo de base” pareciendo que aquellxs que salen una noche y sabotean los pilares del Capital o que atacan a la policía en una manifestación, después no saben combinar sus acciones con la autoorganización con otrxs explotadxs, y esto, de nuevo, es radicalmente falso. Parece ser también, que si no se presenta a la sociedad un programa de medidas a corto y largo plazo donde corto son propuestas de la socialdemocracia (impuestos progresivos, reforma fiscal, trabajo bien pagado) y a largo son la autogestión que se consigue mágicamente, no existen propuestas reales y por ello lxs demás proletarixs nos ven como encapuchadxs vestidxs de negro, vuelve a ser demagogia o ignorancia.

Las propuestas del anarquismo más combativo se basan en la negación de lo existente, en tener como objetivo a corto plazo de constituirse como el movimiento que suprima las relaciones sociales capitalistas-mercantiles y a largo abolir la explotación y auto-abolirnos como esclavxs. Ni más ni menos. Esto no quiere decir que nos basemos en maximalismos y por ello todo movimiento social nos queda corto, sino que nuestra visión de los conflictos debe estar enmarcada en esta visión. Es por ello que cuando el KKE habla de que gracias a ellxs y al PAME se paraliza el país, de que no son nihilistas que sólo destruyen sino que están acumulando eternamente fuerzas para conquistar el ansiado Estado Obrero miente, y lo peor de todo es que cuando ciertas organizaciones de corte anarcosindical repiten estas consignas están cayendo en el leninismo más casposo.

Y lo que aquí no se pretende negar es la existencia de grupos de corte verdaderamente nihilista que confían en una acción antisocial (muy visible en las últimas acciones de las CCF), pero que no son mayoritarios ni deben ser confundidos con insurreccionalistas, ya que estxs últimxs no tiene porque defender estas posturas. Aun así, ya hacen más de lo que muchxs que se llenan la boca hacen día a día. Es entendible que la impotencia que sienten muchas personas al ver como quedan marginadas sus organizaciones al ganar fuerza los grupos de afinidad, las asambleas autónomas, las ocupaciones de edificios, los saqueos de supermercados, etc, les lleve a negar lo evidente que es que al calor de estas acciones y asambleas se generan o estrechan lazos de afinidad, se clarifica una teoría radical que se lleva a la práctica, se generan alternativas que van desde la expropiación masiva, a la okupación de parques, calles y plazas, la toma de algunos medios de producción que dejan entrever la necesidad de la gente de tomar las riendas de su vida. Ahí radica la alternativa, las propuestas a largo y corto plazo; en las acciones que día tras día van encaminadas a recuperar nuestras vidas, y ahí radica la fuerza del anarquismo hoy en día.

Si bien no hay que mistificar la acción de lxs compas griegos, tampoco hay que dejarse llevar por los viejos tópicos que intentan paralizar la acción verdaderamente revolucionaria. Hace unos años existían duras críticas contra lxs anarquista griegxs por no hacer como en el Estado español y sus inmejorables organizaciones anarquistas, posponer eternamente la revolución porque estábamos en la fase de concienciar, de dar discursos a las masas. Hoy en día seguimos en la misma fase y en Grecia están al borde del colapso capitalista. Y ha sido al saber vislumbrar que en los encierros en las facultades, en el encuentro en los barrios, en el estar codo con codo con la gente en sus conflictos luchando contra la policía se generaba una comunidad de lucha no basada en criterios estéticos sino reales, no basada en el discurso vacío sino en la práctica, y de eso tenemos mucho que aprender antes de criticar desde nuestra montaña ideológica las luchas que desde Grecia llevan a cabo.

La rebelión de las palabras.

EL PRESENTE NO VOLVERÁ

 

 ¡A por todo! Sobre la ola de protestas por el mundo
No es que el presente tenga condiciones especiales que obliguen a las personas a salir a la calle a protestar, pues nuestro tiempo vive encausado en el capitalismo, un sistema social que se perpetúa en base a la insatisfacción, por tanto las condiciones para la exaltación y la revuelta son constantes. El encanto de éste momento que nos toca vivir es que esa insatisfacción que se vive habitualmente en forma individual y condicionada a las normas ha encontrado masivamente su expresión colectiva, fuera de lo legal y la paz social, pues incluso las protestas que se denominan “pacíficas” rompen con lo establecido.En lo formal la reacción colectiva expresa su rechazo al autoritarismo político en un país, a la desprotección social en otro, a la mercantilización de la educación en otros tantos, a la explotación de la naturaleza en alguno, al aumento de los precios de alimentos y transporte en casi todos. Entonces acontece que por una temporada centenares, miles y millones de personas en diversas latitudes están intentando romper con la lógica impuesta, contradecir al Estado y al Capital sin que ellos mismos se atrevan a plantearlo, pues el mayor problema es que la mayoría de esas personas no son concientes de lo que están haciendo, sus actos son más certeros que sus palabras.


Salvo en las revueltas más radicalizadas en medio oriente (radicales en tanto encaran la raíz de su insatisfacción) pareciera que la acción espontánea de millones de personas alrededor del mundo busca perfeccionar los instrumentos de sometimiento: más democracia, más trabajo, más educación, más producción. Miran en conjunto al cielo esperando por un héroe que baje del Olimpo del sistema a representar sus aspiraciones sin descubrir su propia fuerza y belleza como conjunto de seres humanos deseosos de una vida plena, sin bancos, sin políticos, sin reyes, sin hidroeléctricas ni guerras por fuentes energéticas, sin alquileres, sin escuelas que no enseñan nada más que la reproducción de la misma mierda. Sin Estado, sin Capital.

Pero éste presente aún no se nos escapa, y hacernos cargo de éste tiempo es lo único que nos queda si no queremos que los nuevos políticos, las nuevas fuentes de energía, la nueva democracia que surja triunfante de la actual crisis y sus protestas sean la mierda que tengamos que tragarnos mañana.

Hermanos, hermanas:
¡A por todo!
algunos incontrolados por la imaginación antagonista

BOLD NATIVE

Director & Escritor: Denis Hennelly

Bold Native es el trabajo de diez años de un esforzado grupo.
Según sus creadores la película esta dedicada a todos los que nos esforzamos día a día por la liberación animal, también dicen que servirá como una inspiración a las nuevas generaciones, también un impulso a realizarla fue la opresión de los gobiernos mundiales contra los activistas por los animales.

La película no hubiera sido posible sin la generosidad y la amabilidad de todos los que dieron su tiempo y trabajo. Como ya les dije es dedicada a las mujeres valientes, anónimos y los hombres que arriesgan su libertad para dar la libertad a otro. Está dedicado a los individuos y grupos que luchan por el cambio legislativo y social, el trabajo de educar al público, y el cuidado de los animales maltratados y rescatadas en santuarios de la granja. Y es dedicado a los miles de millones de animales que nunca fueron salvos y cuya breve tiempo en nuestra tierra se llenó de dolor y tristeza.

LA ICONOCLASTA: DIFUSORA DE IDEAS NATURISTAS Y ANARQUISTAS

La Iconoclasta

ALGO NUEVO BAJO EL SOL.
tenemos a la vista dos caminos: o curvarse ante las circunstancias y asistir cobarde y pasivamente a los acontecimientos, creyendo que esperando mejor, todo es aceptable en nuestra sociedad, o bien, sin optimismo exagerado, desviarse un poco de la corriente para sondear y preguntarse la verdadera causa del propio malestar.” Émile Armand.

Con este número que tienes en tus manos empezamos nuestra andadura, un camino, que ante la dispersión entre las corrientes que maman del naturismo y del anarquismo, pretende aglutinarlas en un mismo espacio, dándoles voz y fuerza en estos nuevos tiempos del S.XXI.

Creemos que es una tarea urgente volver a poner en primera línea temas de pedagogía libertaria, de nutrición y ética animal, de medicina natural, de proyectos de comunas naturistas/libertarias, de liberación sexual (neomalthusianismo, género…), de contracultura, de agroecológica, de crítica social, de cultura y ética libertaria, de urbanismo (ciudad-campo, transportes…), de energías viables, de novelas cortas, poemas y reseñas de libros.

Estamos inmersos en un tiempo de cambios importantes en la sociedad, con millones de trabajadores en paro forzoso, con trabajos cada vez más precarios e insoportables, con condiciones cada vez más duras para la supervivencia y en un ambiente de derrumbe total del estado del bienestar y el avance nefasto del neoliberalismo como bandera del entramado estatal-capital-religioso que trata de consolidar el control y explotación social de la situación.

Por ello es más necesario que nunca el análisis, la crítica y el debate constructivo para la formación de una cultura social independiente al poder establecido, una moral renovadora y liberadora de los prejuicios del presente y que sea capaz de transmitir ilusión, voluntad y fuerza transformadora, y una red de estructuras organizativas de emancipación social, esa creemos que es la clave para establecer una diversidad de individuos con capacidad de cambiar el rumbo actual de las cosas. Se están dando pasos importantes en este sentido: la proliferación de Ateneos Libertarios en ciudades y pueblos del territorio español, auge cada vez mayor de prácticas anarcosindicalistas entre los trabajadores y la consolidación de proyectos agroecológicos de autogestión alimentaria, entre otros.

Queriendo trasmitir también nuestra ilusión por mantener en el tiempo esta revista que nace, hacemos un llamamiento aquellos que puedan sentirse afines o que comparten nuestro proyecto para ser parte del mismo, aportando la pluma o el gráfico, el humor, la literatura o la crítica mordaz para extender nuestros ideales emancipadores. Y es que hay algo nuevo bajo el sol.

Grupo La Iconoclasta

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