EL ABC DEL ANARQUISTA REVOLUCIONARIO.

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El Anarquismo es la vida libre y la obra creativa del hombre. Es la destrucción de todo lo que está en contra de estas aspiraciones naturales y sanas del hombre.

El anarquismo no es una enseñanza exclusivamente teórica, a partir de programas desarrollados artificialmente con el fin de definir el camino; es una enseñanza trazada a partir de la vida, a través de todas sus manifestaciones, ignorando todas las normas artificiales.

El rostro social y político del anarquismo es una sociedad libre, anti-autoritaria, que establece la libertad, la igualdad y la solidaridad entre todos sus miembros.

La Ley, en el anarquismo, es la responsabilidad del individuo, lo que conduce a una verdadera garantía de la libertad y la justicia social para todos y cada uno, en todas partes y en todos los tiempos. Aquí es donde nació el comunismo.

El anarquismo surge naturalmente en los seres humanos; el comunismo, entonces, es su desenvolupamiento lógico.

Estas afirmaciones deberán ser justificadas en teoría mediante el análisis científico y de datos concretos, para así convertirse en los postulados fundamentales del anarquismo. Sin embargo, los grandes teóricos libertarios, como Godwin, Proudhon, Bakunin, Johann Most, Kropotkin, Malatesta, Sébastien Faure y muchos otros, no quisieron – al menos es lo que yo creo – limitar la doctrina en unos marcos rígidos y definitivos. Por el contrario, podemos decir que el dogma científico del anarquismo es la aspiración para demostrar que es inherente en la naturaleza humana el no contentarse jamás de sus conquistas. Lo único que no cambia en el anarquismo científico es la tendencia natural a rechazar todas las cadenas y cualquier explotación del hombre por el hombre. En lugar de las cadenas y la esclavitud establecida en la sociedad humana actualmente – que, por cierto, el socialismo no puede ni podrá eliminar – el anarquismo siembra la libertad y el derecho inalienable del hombre para hacerlo.

Como anarquista revolucionario, he participado en la vida del pueblo ucraniano durante la revolución. El pueblo sintió instintivamente a través de su actividad la exigencia vital de las ideas anarquistas y también ha sufrido su trágico destino. Yo conocí, sin cesar, las mismas dificultades dramáticas de esta lucha colectiva, pero a menudo me encontré incapaz de comprender y por tanto de formular las exigencias del momento. En general, yo me puse al dia rápidamente y me di cuenta de que claramente el propósito de mis compañeros y yo, era que estabamos llamados a luchar directamente asimilados por la masa que luchó por la libertad y la independencia del individuo y de la Humanidad entera.

La experiencia de la lucha práctica ha fortalecido mi convicción de que el anarquismo enseña de una manera viva al hombre. Es una enseñanza tan revolucionaria como la vida, es igualmente variada y de gran alcance en sus manifestaciones que la vida creativa del hombre y, de hecho, se indentifica con ella íntimamente.

Como anarquista revolucionario, y mientras tenga un lazo con esta calificación, te llamaré a ti, hermano humillado, a la lucha por la realización del ideal anarquista. En efecto, sólo por esta lucha por la libertad, la igualdad y la solidaridad comprenderás el anarquismo.

El anarquismo existe, por lo tanto, naturalmente en los seres humanos: lo emancipa históricamente de la psicología servil – adquirida artificialmente – y le ayuda a hacerse un combatiente consciente contra la esclavitud bajo todas sus formas. Es en esto que el anarquismo es revolucionario.

Cuanto el hombre se da cuenta, mediante la reflexión, de su situación servil, más se indigna con eso, y el espíritu anarquista de libertad, de voluntad y de acción se encaja en él. Esto concierne a cada individuo, hombre o mujer, hasta si jamás ha oido hablar de la palabra “anarquismo”.

La naturaleza del hombre es anarquista: se opone a todo lo que tiende a encarcelarlo. Esta esencia natural del hombre, creo yo, se expresa en el término científico de anarquismo. Éste, como ideal de vida del hombre, desempeña un papel significativo en la evolución humana. Los opresores, al igual que los oprimidos, comienzan poco a poco a observar este papel; también, los primeros aspiran por todo los medios a deformar este ideal, mientras que los segundos aspiran, ellos, a hacerlos más fáciles de entender.

La comprensión del ideal anarquista en casa del esclavo y el dueño crece con la civilización moderna. A pesar de que ha intentado adormecer y bloquear toda tendencia natural del hombre de protestar contra todo ultraje a su dignidad, no pudo imponer silencio a los espíritus científicos independientes que desnudaron la procedencia verdadera del hombre y demostraron la inexistencia de Dios, considerado antes como el creador de la Humanidad. Como consecuencia, se volvió naturalmente más fácil probar de manera irrefutable el carácter artificial de las “unciones divinas” sobre tierra y de las relaciones denigrantes que se llevaban a cabo contra el hombre.

Todos estos acontecimientos considerablemente ayudaron al desarrollo consciente de las ideas anarquistas. También es verdad que concepciones artificiales vieron la luz en la misma época: el liberalismo y el socialismo supuestamente “científico”, de la que una de las ramas es representada por el bolchevismo-comunismo. No obstante, a pesar de toda su influencia inmensa sobre la psicología de la sociedad moderna, o por lo menos sobre la gran parte de ella, y a pesar de su triunfo sobre la reacción clásica de una parte, y sobre la personalidad del individuo, por otra parte, estas concepciones artificiales tienden a resbalar sobre la pendiente que lleva a las formas ya conocidas del viejo mundo.

El hombre libre, que toma conciencia y se da cuenta de lo que pasa alrededor de él, entierra y enterrará inevitablemente todo el pasado degradante de la Humanidad, así como con todo lo que con esto arrastra, el engaño, la violencia arbitraria y la humillación. Enterrará también estas enseñanzas artificiales.

El individuo se libera poco a poco, desde ahora, de la capa de mentiras y de cobardía entre las que le recubrieron desde su nacimiento los dioses terrestres, esto con la ayuda de la fuerza grosera de la bayoneta, del rublo, de la “justicia” y de la ciencia hipócrita – la de los aprendices de brujo.

Desembarazándose de tal infamia, el individuo alcanza la plenitud que le hace descubrir el sentido de la vida: observa allí en primer lugar su antigua vida servil y repulsiva de cobardía y de miseria. Esta vida antigua lo había matado, esclavizándolo, destruyendo todo lo que tenía de único y de valor al principio, para transformarlo en un borrego que balaba, propiedad de un dueño imbécil que patalea y desgarra todo lo que hay de bueno en uno mismo.

Es solamente en este momento en el que el hombre se despierta hacia la libertad natural, independiente de quienes o de quienes sean y que reduce a ceniza todo lo que le es contrario, todo lo que viola la pureza y la belleza cautivante de la naturaleza, la cual se manifiesta y crece a través de la obra creadora autónoma del individuo. Es sólo aquí cuando el hombre mismo vuelve a si mismo y condena para siempre su pasado vergonzoso, cortando con todo lazo psíquico que encarcelaba su vida individual y social, por el peso de su ascendencia servil y también, en parte, por su propia resignación, animada y aumentada por los chamanes de la ciencia.

Liberado de los dioses celestes y terrestres, así como de todas sus prescripciones morales y sociales, el hombre alza la voz y se opone en actos contra la explotación del hombre por el hombre y la recuperación de su naturaleza, la cual queda invariablemente atada la marcha hacia adelante, hacia la plenitud y la perfección. Este hombre rebelde que se ha dado cuenta de su situación y de la de sus hermanos oprimidos y humillados, se expresa desde ahora en adelante con su razón y corazón: Se hace un anarquista revolucionario, un solo individuo que pueda tener sed de libertad, de plenitud y de perfección tanto para él como para el género humano, aplastando con sus pies la esclavitud y la idiotez social que se encarnó históricamente por la violencia – el Estado.

Contra este asesino y bandido organizado, el hombre libre se organiza a su alrededor con sus semejantes, con vistas a reforzarse y de adoptar una orientación verdaderamente comunista en todas las conquistas comunes cumplidos sobre la vía creadora, a la vez grandiosa y penosa.

Los individuos miembros de tales grupos se emancipan por ahí de la tutela criminal de la sociedad dominante, en la medida en que ellos vuelven a ser ellos mismos, es decir, que rechazan todo servilismo hacia otros, que ellos hayan podido ser antes: obreros, campesinos, estudiantes o intelectuales. Así es como escapan de la condición de borrico, de esclavo, de funcionario o de lacayo que se vende a dueños imbéciles.

Como individuo, el hombre se acerca a su personalidad auténtica, rechaza y reduce a cenizas las ideas falsas sobre su vida, recobrando así todos sus verdaderos derechos. Es por este doble enfoque de rechazo y la afirmación por la cual el individuo se convierte en un revolucionario anarquista y un comunista consciente.

Como ideal de vida humana, el anarquismo se muestra conscientemente en cada individuo como una aspiración natural del pensamiento hacia una vida libre y creadora, conduciendo a un ideal social de felicidad. En nuestro siglo, la sociedad anarquista o la sociedad armoniosa no aparece más como una utopía. Sin embargo, tanto su elaboración como su organización practica, su concepción parece todavía poco evidente.

En tanto que la enseñanza lleva en una vida nueva del hombre y de su desarrollo creativo, tanto en el plano individual como en el social, la misma idea del anarquismo se funda sobre la verdad indestructible de la naturaleza humana y sobre las pruebas indiscutibles de la injusticia de la sociedad actual – herida verdadera y permanente. Esta comprobación conduce su partidarios – los anarquistas – a encontrarse en una situación a medias o totalmente ilegal enfrente de las instituciones oficiales de la sociedad actual. En efecto, el anarquismo no puede ser reconocido como completamente legal en ningún país; esto se explica por su servidor y dueño: el Estado. La sociedad allí está completamente disuelta; todas sus funciones y asuntos sociales son transferidos a las manos del Estado. El grupo de personas que parasitó siempre a la Humanidad, construyéndole “zanjas” en su vida, se identificó así con Estado. Qué esto sea individualmente o en masa innumerable, el hombre se encuentra a la merced de este grupo de holgazanes que se hace llamar “gobernantes y dueños”, mientras que son en realidad más que simples explotadores y opresores.

Es a los tiburones que embrutecen y someten el mundo actual, sean gobernantes de derecha o de izquierda, burgueses o socialistas estatistas, a los que la gran idea de anarquismo no gusta de ninguna manera. La diferencia entre estos tiburones consiste en que los primeros son unos burgueses declarados – por consecuentes menos hipócritas –, mientras que los segundos, los socialistas partidarios del estatismo de todas clases, y sobre todo entre ellos los colectivistas que indebidamente se agenciaron el nombre de comunistas, a saber los bolcheviques, se camuflan hipócritamente bajo las palabras de “fraternidad y de igualdad”.

Los bolcheviques están dispuestos a repintar mil veces la sociedad actual o a cambiar mil veces la denominación de los sistemas de dominación de unos y de esclavitud de otros, a modificar las denominaciones según las necesidades de sus programas, sin cambiar por eso una nota de la naturaleza de la sociedad actual, con riesgo de trazar en sus programas estúpidos de los compromisos a las contradicciones naturales que existen entre la dominación y la servidumbre. Aunque ellos saben que estas contradicciones son insalvables, las mantienen sin embargo, con el solo fin de no dejar aparecer en la vida el solo ideal humano verdadero: el comunismo-anarquismo.

Según su programa absurdo, los socialistas y los comunistas estatistas decidieron “permitirle” al hombre ser libre socialmente, sin que sea posible por ello manifestar este libertad en su vida social. En cuanto a dejar al hombre emanciparse de manera espiritual totalmente, de modo que sea totalmente libre de actuar y de someterse únicamente a su propia voluntad y siguiendo las leyes naturales, aunque toquen poco a este sujeto, él no sabría para ellos ser de esa cuestión. Es la razón por la cual les unen sus esfuerzos con los burgueses con el fin de que esta emancipación jamás pueda escapar de su tutela odiosa. De todas formas, sobre la “emancipación” otorgada por un poder político cualquiera, sabemos bien en lo sucesivo cual aspecto se debe recubrir.

A la burguesía, el presente le parece bastante adecuado, porque todo los poderosos se inclinan ante ella: reyes, presidentes, gobiernos y la casi totalidad de los intelectuales y sabios, todos aquellos que someten a su vez a los esclavos de la sociedad nueva… Para ella, en estas condiciones, ¡La vida sólo puede ser bella!

“No, no estamos de acuerdo con ustedes sobre este punto”, claman los socialistas estatistas y comunistas. Se dirigen a los trabajadores, los organizan en partidos políticos y los alientan a rebelarse con el siguiente discurso: “Téneis que echar a los burgueses del poder del Estado y entregarnoslo a nosotros, los socialistas estatistas y comunistas, entonces nosotros os defenderemos y os liberaremos”.

Enemigos encarnizados y naturales del poder del Estado, mucho más que los holgazanes y los privilegiados, los trabajadores expresan su odio, se sublevan haciendo la la revolución, destruyen el poder de Estado y acaban con sus beneficiarios, luego, sea por ingenuidad o por falta de vigilancia, dejan a los socialistas apoderarse de eso.

En Rusia, dejaron a los bolcheviques-comunistas acapararloselo. Estos viles hipócritas, estos monstruos y verdugos de la libertad se echaron entonces a degollar, a fusilar y a aplastar a la gente, incluso a los desarmados, exactamente igual como antes hicieron los burgueses, si no peor. Fusilan para someter el espíritu independiente, sea individual o colectivo, con el fin de aniquilar para siempre en el hombre el espíritu de libertad y la voluntad creadora, de hacerlo un esclavo espiritual y lacayo físico de un grupo de malvados instalados en el lugar del trono caído, no dudando en utilizar a sicario) para subordinar la masa y eliminar a los disidentes.

Deseando con ansia defender su derecho ala vida, a la libertad y a la felicidad, el hombre quiere manifestar su voluntad creadora agregándose al remolino de violencia. Delante de la salida incierta de su combate, tiende a veces a bajar los brazos delante de su verdugo, en el mismo momento cuando éste pasa el nudo corredizo alrededor del cuello, esto mientras que un única mirada audaz suya baste para asustar al verdugo y quitarse toda la carga del yugo. Desgraciadamente, el hombre prefiere cerrar muy a menudo los ojos en el mismo momento cuando el verdugo pasa un nudo corredizo sobre su vida entera.

Sólo el hombre que consiguió desembarazarse de las cadenas de la opresión y observó todos los horrores que se cometían contra el género humano, puede estar convencido de que su libertad y la de su semejante son inviolables, lo mismo que sus vidas, y que su semejante es un hermano. Si está dispuesto a conquistar y defender su libertad, a exterminar a todo explotador y todo verdugo (si éste no abandona su profesión cobarde) y después no tiene por objetivo en su lucha contra el mal de la sociedad contemporánea reemplazar el poder burgués por otro poder también opresor – socialista, comunista o “obrero” (bolchevique) –, y quiere instaurar una sociedad realmente libre, organizada a partir de la responsabilidad individual y que garantiza a todos una libertad auténtica y una justicia social igual para ellos todos, este hombre es un anarquista revolucionario. Puede mirar sin temor los actos del Estado verdugo y recibir si es necesario su veredicto, y también enunciar el suyo si llega la ocasión declarando: “¡No, no debes seguir así! ¡Rebélate, hermano oprimido! ¡Sublévate contra todo poder del Estado! ¡Destruye el poder de la burguesía y no le reemplaces por el de los socialistas y los bolcheviques-comunistas, suprime todo poder de Estado y echa a sus partidararios, porque jamás encontrarás a amigos entre ellos!”

El poder de los socialistas o los comunistas estatistas es tan nocivo como el de la burguesía. Incluso puede serlo incluso más, hacen sus experimentos con la sangre y la vida de los hombres. En este momento, no tarda en reunir a hurtadillas a las primicias del poder burgués; no teme más entonces recurrir a los peores medios engañando todavía más que el otro poder.

Las ideas del socialismo o el comunismo de Estado se vuelven hasta superfluas: se sirven de ellas y se acercan a todas las que pueden servir agarrarse al poder. En resumidas cuentas, sólo emplean medios nuevos para perpetuar la dominación y un devenir más cobarde que la burguesía, ya que ésta cuelga el revolucionario públicamente, mientras que el bolchevismo-comunismo, lo mata y lo ahoga a escondidas.

Toda revolución que puso frente a frente a la burguesía y los socialistas o comunistas de Estado demuestra bien lo que acabo de afirmar, en particular si se considera el ejemplo de las revoluciones rusas de Febrero y de Octubre de 1917. Habiendo derribado el Imperio Ruso, las masas trabajadoras se sintieron, en consecuencia, con una media emancipación políticay aspiraron a acabar esta liberación. Entregaron las tierras, confiscadas a los grandes terratenientes y al clero, a los que los que las trabajaban o a los que tenían la intención de hacerlo sin explotar el trabajo de otros. En las ciudades, fueron las fábricas, las tipografías y otras empresas sociales que fueron tomadas por los que trabajaban en ellas. En el momento de estas realizaciones sanas y entusiastas, tendiendo a instaurar relaciones fraternales entre las ciudades y los campos, los trabajadores no quisieron observar que en Kiev, Jarkov y Petrogrado, nuevos gobiernos se instalaban.

A través de sus organizaciones de clase, el pueblo aspiraba a poner el fundamento de una sociedad nueva y libre por delante de eliminar, con toda independencia, todos los parásitos y todos los poderes de unos sobre otros, juzgados estúpidos y perjudiciales por los trabajadores.

Tal paso se confirmó claramente en Ucrania, en los Urales y en Siberia. En Tiflis, Kiev, Petrogrado y Moscú, el mismo corazón del poder moribundo, esta tendencia salió a la luz. No obstante, por todas partes y siempre, los socialistas y los comunistas de Estado tenían y todavía tienen numerosos partidarios, así como asesinos a sueldo. Entre éstos, desgraciadamente hay que comprobar que hay numerosos trabajadores. Con la ayuda de estos asesinos los bolcheviques acabaron con la obra del pueblo, y de una manera tan terrible que hasta la Inquisición de la Edad Media podría envidiarles.

En cuanto tiene nosotros, conociendo la naturaleza verdadera del Estado, les decimos a los guías socialistas y bolcheviques: “¡ Vergüenza debería tener! Usted que tanto escribió sobre la ferocidad burguesa con respecto a los oprimidos. Usted que defendió con tanto encarnizamiento la pureza revolucionaria y la devoción de los trabajadores en lucha para su emancipación y ahora, llegado al poder, usted se muestra como los viles lacayos de la burguesía o directamente, convertido en burgués utilizando sus recursos, incluso hasta el punto de que es sorprendente y gracioso”.

Por otra parte a través de las experiencias del bolchevismo-comunista, la burguesía ha comprendido, durante los últimos años, que la utopía científica de un socialismo estatal no podía ocurrir sin usar sus medios. Lo comprendió tan bien que se burla de sus alumnos que ni siquiera llegan a su altura.

Ha comprendido que, en el sistema socialista, la explotación y la violencia organizada contra la mayoría de la masa trabajadora no suprime de ninguna manera la vida corrompida y el parasitismo de los holgazanes, que de hecho la explotación cambia sólo de nombre luego y después crece y se refuerza.

Y esto es lo que la realidad nos confirma. Sólo hay que comprobar el robo de los bolcheviques y su monopolio sobre las conquistas revolucionario del pueblo, así como su policía, sus tribunales, las prisiones y los carceleros, todo empleado contra la revolución. ¡El Ejército Rojo continúa reclutando por la fuerza! Encontramos allí las mismas funciones que antes, aunque ahora se denominan de otro modo, siendo todavía más irresponsable y descarriadas.

El liberalismo, el socialismo y el comunismo de Estado son tres miembros de la misma familia que toman vías diferentes para ejercer su poder sobre el hombre, con el fin de impedirle alcanzar su total apertura hacia la libertad y la independencia creando un principio nuevo, sano y auténtico a partir de un ideal social válido para todo el género humano.

“¡Rebélate!”, declara al anarquista revolucionario al oprimido. “Sublévate y suprime todo poder sobre ti y en ti. Y no participes en crear uno nuevo. ¡Sé libre y defiende la libertad de otros contra toda agresión!”

El poder en la sociedad humana es sobretodo pregonado por los que verdaderamente no vivieron jamás de su propio trabajo ni tuvieron una vida sana, o bien, todavía, que no viven o no quieren vivir. El poder de Estado jamás podrá otorgar la alegría, la felicidad y la abertura a una sociedad, sea cual sea. Este poder ha sido creado por holgazanes con en el único fin de saquear y de ejercer su violencia, a menudo mortífera, contra ellos todos los que producen, por su trabajo – sea por la voluntad, la inteligencia o los músculos –, todo aquello que es útil y bueno en la vida del hombre.

Que este poder se cualifique de burgués, de socialista, de bolchevique-comunista, de obrero o de campesino, a la par es lo mismo: es también nocivo para la individualidad sana y feliz y para la sociedad en conjunto. La naturaleza de todo poder de Estado es en todas partes idéntica: aniquilar la libertad del individuo, transformarlo espiritualmente en lacayo, luego de servirse de eso para las tareas más sucias. No existe un poder inofensivo.

“¡ Hermano oprimido, acaba con el poder que hay en ti y no permitas que se instaure sobre ti ni sobre tu hermano, próximos o lejanos!”

La verdadera vida, sana y alegre, del individuo y de la colectividad no se construye con la ayuda del poder y de programas que intentan encerrarlo en fórmulas y leyes escritas. No, sólo puede edificarse a partir de la libertad individual, a partir de confirmarse su obra creadora e independiente, por las fases de destrucción y de construcción.

La libertad de cada individuo funda la sociedad libertaria; atendiendo su integridad por la descentralización y la realización del objetivo común: el comunismo anarquista.

Cuando nosotros representamos la sociedad comunista anarquista, la vemos como una sociedad grandiosa y armoniosa en sus relaciones humanas. Principalmente reposa en los individuos libres que se agrupan en asociaciones voluntarias – sea por interés, necesidad o por inclinación –, garantizando una justicia social igual para todos y uniéndose en federaciones y confederaciones.

El comunismo anarquista, es una sociedad que se funda sobre la vida libre de todo hombre, sobre su derecho intangible a un desarrollo infinito, sobre la supresión de todas las injusticias y de todos los dolores que entorpecen el progreso y el perfeccionamiento de la sociedad dividiendo la sociedad en clases, fuentes de la opresión y de la violencia de unos sobre otros.

La sociedad libertaria se da como objetivo hacer más bella y radiante la vida de cada uno, por medio de su trabajo, por medio de su voluntad y por medio de su inteligencia. En pleno acuerdo con la naturaleza, el comunismo anarquista se funda por consiguiente sobre la vida del hombre plenamente abierto, independiente, creativo y absolutamente libre. Es la razón para la cual sus partidarios aparecen en su vida como seres libres y radiantes.

El trabajo y las relaciones fraternales entre todos, el amor de la vida, la pasión de la creación bella y libre, todos estos valores motivan la vida y la actividad de los comunistas anarquistas. No necesitan prisiones, verdugos, espías y provocadores, utilizados en cambio en grandes número por los socialistas y comunistas estatistas. Por principio, los comunistas anarquistas no necesitan bandidos y asesinos, cuyo ejemplo y líder supremo es, a fin de cuentas, el Estado. ¡ Hermano oprimido! Prepárate para la fundación de esta sociedad allí, por medio de la reflexion y la acción organizada. Solamente, acuérdate que tu organización debe ser sólida y constante en su actividad social. El enemigo absoluto de tu emancipación es el Estado; se encarna lo mejor posible por la unión de los cinco tipos siguientes: el propietario, el militar, el juez, el sacerdote y el que es servidor de ellos todos, el intelectual. En la inmensa mayoría de los casos, este último se encarga de demostrar los derechos “legítimos” de sus cuatro dueño que condenan al género humano, que sistematiza la vida del hombre bajo todos sus aspectos individuales y sociales, esto deformando el sentido de las leyes naturales para codificar leyes “históricas y jurídicas”, obras criminales de escritores corruptos.

El enemigo es muy fuerte porque, desde hace milenios, vive de pillajes y de violencia; hechó mano de la experiencia, superó crisis internas y ahora adopta una nueva fisonomía, estando amenazado de desaparición por la aparición de una ciencia nueva que despierta al hombre de su sueño terrenal. Esta ciencia nueva libera al hombre de sus prejuicios y le abastece de armas para descubrirse él mismo y encontrar su verdadero lugar en la vida, a pesar de todos los esfuerzos de los aprendices de brujos de la unión de los “cinco” para impedirlo avanzar sobre esta vía.

Así, tal modificación de la cara de nuestro enemigo, hermano oprimido, puede ser observada, por ejemplo, en todo lo que sale del gabinete de los reformadores sabios del Estado. Pudimos observar de una manera característica esta metamorfosis en el momento de las revoluciones que nosotros mismos vivimos.

En realidad, nuestro enemigo no ha hecho más que cambiar de apariencia y descubrir nuevo aliados que obraron criminalmente contra nosotros: la lección de los bolcheviques-comunistas en Rusia, en Ucrania, en Georgia, entre otros muchos pueblos de Asia Central es un ejemplo de esta consideración. Esta época jamás será olvidada por el hombre que combate para su emancipación, porque éste sabrá recordar la pesadilla y el crimen que ocurrió allí.

Aunque la revolución social se desarrolla espontáneamente, la organización abre su vía, facilita la aparición de brechas entre los diques levantados contra ella y acelera su llegada. El anarquista revolucionario trabaja desde ahora en esta orientación. Cada oprimido que tiene sobre él el yugo, siendo consciente que este degradación aplasta la vida del género humano, debe ayudar al anarquista. Cada ser humano debe ser consciente de su responsabilidad y asumirlo hasta el fin suprimiendo de la sociedad a todos los verdugos y parásitos de la unión de los “cinco”, con el fin de que la Humanidad pueda respirar con toda libertad.

Cada hombre y sobre todo el anarquista revolucionario – como iniciador que llama a luchar por el ideal de libertad, de solidaridad y de igualdad – debe recordar que la revolución social exige para su evolución creadora unos medios adecuados, en particular los medios organizativos constantes, sobretodo durante período en el que destruye, en un alzamiento espontáneo, la esclavitud, y siembra la libertad, afirmando el derecho de cada hombre a un desarrollo libre ilimitado. Precisamente es el período cuando, sintiendo la libertad verdadera en ellos y alrededor, los individuos y las masas se atreverán a poner en práctica las conquistas de la revolución social, la que aquí experimentará la necesidad más grande de estos medios organizativos. Por ejemplo, los anarquistas revolucionarios desempeñaron un papel particularmente notable en el momento de la Revolución Rusa pero, no poseyendo los medios de acción necesarios, no pudieron llevar a cabo su papel histórico. Esta revolución nos demostró bien, por otra parte, la verdad siguiente: después de ser destruidas las cadenas de la esclavitud, las masas humanas no tienen la intención de ninguna manera de crear unas nuevas. Al contrario, durante períodos revolucionarios, las masas buscan formas nuevas de asociaciones libres que pueden no sólo responder a sus impulsos libertarios, sino que también sirven para defender sus experiencias cuando el enemigo las ataca.

Observando este proceso, hemos llegado a la conclusión de que las asociación más productivas y acertadas sólo podían ser las uniones-municipios, cuyos medios sociales son creados por la misma vida: los sovietes libres. Fundándose sobre la misma convicción, el anarquista revolucionario se echa en la acción con abnegación e incita a los oprimidos a la lucha por las acciones libres. Está convencido que no sólo hay que manifestar los principios organizativos fundamentales y createurs, sino que también hay que encontrar los medios de defender la vida nueva contra las fuerzas hostiles. La práctica muestra que esto debe ser realizado de la manera más firme y sostenida por las propias masas directamente.

Cumpliendo la revolución, guiadas por el anarquismo natural que hay en ellas, las masas humanas investigan las asociaciones libres. Las asambleas libres retienen siempre su simpatía. El anarquista revolucionario debe ayudarles a expresar lo mejor posible este paso. Por ejemplo, el problema económico de la asociación libre de los municipios debe encontrar su plena expresión por la creación de cooperativas de producción y de consumo, cuyos sovietes libres serían los promotores.

Es a través de los soviets libres, durante el desarrollo de la revolución social, la forma en que las masas se apoderarán directamente de todo el patrimonio social: la tierra, los bosques, las fábricas, los ferrocarriles y los transportes marítimos, etc., luego, reagrupándose según su intereses, afinidades o el ideal común, construirán su vida social de un modo más variado y adaptado a sus necesidades y deseos.

Está lucha será penosa; provocará a un gran número de víctimas, porque pondrá frente a frente, por última vez, a la Humanidad libre y el viejo mundo. No habrá lugar ni al titubeo ni al sentimentalismo. ¡Esto será la vida y muerte! Por lo menos así es como deberá concebirlo cada hombre que le importancia a sus derechos y a los de la Humanidad entera, si no quiere seguir siendo un borrico, un esclavo, como se le fuerza a ser actualmente.

Cuando el razonamiento sano y el amor tanto el propio como que se siente hacia los demás se ponga arriba en la vida, el hombre se hará el verdadero creador de su propia existencia.

Organízate, hermano oprimido, acude a todos los hombres del arado y del taller, del banco de la escuela, del instituto y de la universidad, sin olvidar al sabio y el intelectual en general, con el fin de que salga de su aposento y te apoye en tu camino penoso. Es verdad que nueve de cada diez intelectuales no podrán responder a tu llamamiento o bien, si lo hacen, será con con la intención de engañarte, porque no olvides que estos son de fieles servidores de la unión de los “cinco”. Habrá sin embargo uno de cada diez que se convertirá tu amigo y te ayudará a desbaratar el engaño de los otros nueve. En cuanto a la violencia física, la fuerza grosera los gobernantes legisladores, tú la eliminarás con tu propia violencia.

Organízate, llama a todos tus hermanos para reunir el movimiento y exige a todos los gobernantes de poner fin voluntariamente a su cobarde profesión de regentar la vida del hombre. Si se niegan, sublévate, desarma a los policías, a los milicianos y otros perros guardianes de la unión de los “cinco”. ¡Detén a todos todo los gobernantes, desgarra y quema sus leyes! ¡ Destruye las prisiones, aniquila la burocracia, suprime todo poder de Estado!

Numerosos sicarios y asesinos se encuentran en el ejército, pero tus amigos, los soldados movilizados por la fuerza, también están allí están presentes, llámales a ti, vendrán a ayudarte y te ayudarán a neutralizar a los mercenarios.

Después de habernos reunido totalmente en una gran familia, hermanos, iremos juntos sobre el ca,omp de la luz y del saber, alejaremos las tinieblas y marcharemos hacia el ideal común de la humanidad: la vida fraternal y libre, la sociedad donde nadie será esclavo ni será humillado por quienquiera que sea nunca más.

A la violencia ruda de nuestros enemigos, responderemos con la fuerza compacta de nuestro ejército revolucionario insurrecional. A la incoherencia y la arbitrariedad, nosotros responderemos construyendo con justicia nuestra nueva vida, teniendo como base la responsabilidad de cada uno, verdadera garantía de la libertad y de la justicia social.

Sólo los criminales sanguinarios de la unión de los “cinco” se negarán a unirse a nosotros en el camino hacia la vida nueva; intentarán oponerse a eso para conservar sus privilegios, con lo que ellos mismos se condenarán.

Viva esta convicción clara y firme en la lucha por el ideal de la armonía humana generalizada: ¡ La sociedad anarquista!

NESTOR MAKHNO.

EL ABC DEL ANARQUISTA REVOLUCIONARIO.

Probuzhdeniye, N°18, Enero de 1932, pp. 57-63 and N°19-20, Febrero-Marzo de 1932, pp. 16-20

Acciones en todo el mundo contra el Banco Santander.

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Anarcosindicatos de todo el mundo, federados en la IWA-AIT, se solidarizan con los trabajadores exigiendo la readmisión del despedido y el fin de la cesión de trabajador@s.

La COB brasileña ha estado organizando actos informativos y de protesta en ciudades como Aracajú y Araxá desde finales de septiembre.

La ZSP polaca concentraba sus esfuerzos en las acciones en Varsovia. Allí el grupo Santander mantiene importantes intereses estratégicos de expansión mediante la adquisición de nuevos bancos. El despliegue policial a las puertas del banco llamó aún más la atención de la gente, que pudo ver cómo las compañeras que hasta allí se desplazaron eran reprimidas y disueltas por la policía polaca.

Los anarcosindicalistas de Montevideo acudieron a la sede central del banco Santander en Uruguay, informando del conflicto dentro y fuera de las oficinas.

La Sección Portuguesa de la AIT ha organizado actos informativos en el centro de Lisboa y Oporto.

En Noruega, la NSF ha informado en el centro de Oslo. Allí la propaganda ha sido muy bien recibida y la gente se ha mostrado interesada en conocer más detalles sobre el conflicto.

Los sindicatos radicados en regiones donde no se han encontrado sedes del grupo Santander, como la KRAS rusa y la CNT francesa, se han solidarizado mediante el envío de sendas comunicaciones a las directivas de las empresas implicadas en el conflicto (Santander, Isban y Panel Sistemas).

En la Península Ibérica, se han organizado decenas de actos de protesta en sucursales del banco Santander.

Salamanca, Ciudad Rodrigo, Barcelona, Madrid, Villaverde, Zaragoza, Málaga o León son algunos de los lugares donde la CNT ha expresado su rechazo frontal a la cesión de trabajadores y ha exigido la readmisión del despedido.

La sede principal de Isban, en Boadilla del Monte, ha vuelto a ser el objetivo preferido por los anarcosindicalistas de Madrid. Allí se han repartido más de 1000 octavillas a trabajadores en situación de precariedad absoluta.

Contamos también con la presencia de la directiva de Isban, que ha vigilado de cerca la concentración en la puerta del edificio Alhambra. Se han negado en todo momento al diálogo, protegidos por numerosos policías privados desplegados especialmente para la ocasión.

También las sucursales bancarias más céntricas de Madrid fueron visitadas durante la mañana, informando a empleados y transeúntes de la situación del conflicto.

Decenas de trabajadores madrileños e inmigrantes han prestado su apoyo a las protestas.

Pese a los intentos de la policía nacional por dispersar el piquete informativo, se han repartido cerca de 500 octavillas. No quisieron entender que los verdaderos criminales están en los despachos de los corruptos directivos, y no en las calles con los trabajadores.

El compañero despedido ha tenido un gesto simbólico de agradecimiento a las compañeras solidarias colocando una pancarta en inglés en su puesto de trabajo actual, en la empresa Panel Sistemas.

También se han llevado a cabo acciones de sabotaje como forma de solidaridad.

Este tipo de acciones se han visto especialmente en los barrios obreros de Madrid.

Al cierre de este artículo, la noche del 2 de octubre, siguen llegando noticias de acciones de solidaridad en diferentes lugares del globo.

El conflicto comienza en agosto de 2013, cuando trabajadores organizados en la CNT-AIT denuncian públicamente el tráfico ilegal de mano de obra en ISBAN, empresa de servicios informáticos del grupo Santander. Esto provoca el despido inmediato del delegado de la sección sindical, que es enviado de vuelta a la empresa “cárnica” de origen, Panel Sistemas, en un intento de la directiva por evitar el efecto contagio.

Sindicatos revolucionarios de todo el planeta, federados en la Asociación Internacional de Trabajadores, responden al ataque exigiendo la readmisión del despedido allá donde la multinacional mantiene sus sedes.

Isban dirige un entramado de empresas “cárnicas”, que la proveen de mano de obra barata y precaria. Cuenta con más de 10.000 trabajadores cedidos ilegalmente por otras empresas en todo el planeta, que en cualquier momento pueden ser despedidos sin coste para el banco, ya que no son reconocidos como personal propio.

Los trabajadores de Isban temen quedarse en la calle a la mínima protesta, lo que facilita la aceptación de jornadas de trabajo surrealistas, horas extra y desplazamientos obligatorios, horarios y calendario laboral a medida, categorías y sueldos por debajo de las funciones desempeñadas e infinidad de atropellos más.

Cientos de despidos irregulares en todo el grupo Santander, han sido denunciados por los trabajadores como ERE encubierto. Los despidos se han cebado con los más desprotegidos: El personal ilegalmente cedido, las madres con jornada reducida y los trabajadores desplazados en el extranjero han sido los objetivos preferidos para el recorte. Con la complicidad de gobierno y sindicatos amarillos, la destrucción masiva de empleo le sale prácticamente gratis al Santander.

El grupo Santander no sólo no tiene pérdidas, sino que ha obtenido unos beneficios de 2.255 millones de euros en los seis primeros meses de 2013, casi un 30% más que en el mismo período de 2012.

Emilio Botín, Rodrigo Rato, Alfredo Sáenz, Jose María Amusátegui, y otros altos cargos del banco Santander ya han sido anteriormente denunciados, y en ocasiones condenados. Pero nunca se ha hecho justicia.

Algunas de sus más célebres tropelías son la continua evasión de impuestos, la compra irregular de bancos como Banesto o Totta, el hundimiento y posterior rescate de Bankia, las indemnizaciones millonarias a directivos, el caso de las cuentas suizas de la familia Botín, la venta de hipotecas basura, los desahucios, el cobro de intereses abusivos, los negocios turbios con universidades, la participación en empresas de armamento o la gestión financiera del terrible sistema penitenciario. Una larga lista de crímenes de los que hay abundante bibliografía.

Los intereses del Santander chocan ahora con los trabajadores organizados entre iguales que luchan por cambiar el mundo por completo. Nosotras nunca nos rendimos y no van a callarnos con sus sobornos y su represión.

SOLIDARIDAD CONTRA BANCO SANTANDER-ISBAN

¡READMISIÓN COMPAÑERO DESPEDIDO!

Sección de Telecomunicaciones y Servicios Informáticos CNT-AIT Madrid

http://informaticamadrid.cnt.es
isban[arroba]cnt.es

PERDERÉIS

Perderéis x Borroka Garaia    ::     La solidaridad con las y los represaliados no va a desaparecer. Pero el miedo, aunque lo traigáis, lo irá haciendo poco a poco hasta que como pueblo digamos basta.


En estos momentos, efectivos militares de las fuerzas de ocupación españolas están llevando a cabo una nueva operación armada contra la sociedad vasca. En este caso, el objetivo del ataque han sido personas implicadas en la defensa de los derechos humanos de los presos y presas políticas y el movimiento Herrira.

A la hora de escribir estas líneas se desconoce el número exacto de detenidos pero se tiene constancia de al menos 18 detenciones practicadas por la guardia civil, entre ellas a Ekain Zubizarreta en Andoain, Imanol Karrera en Iruñea, Amaia Esnal en Donostia, Eneko Ibarguren en Azpeitia y Jexus Mari Aldunberri en Hernani. Las sedes de Herrira han sido asaltadas en Hernani, Bilbo, Iruñea y Gasteiz. El juez ha ordenado además el cierre de las sedes, de numerosas páginas web y perfiles en redes sociales así como el bloqueo de cuentas bancarias en lo que parece una macro-operación similar a las ya efectuadas en procesos de ilegalización. De hecho, la prensa española está difundiendo que la operación represiva contra Herrira está enmarcada en la supuesta sustitución por este movimiento social de Gestoras pro Amnistía y de Askatasuna (ambas ilegalizadas).

El estado español a través del sufrimiento y la violencia se empeña en que nubarrones negros persistentes se mantengan sobre la sociedad vasca. Si ya es despreciable y criminal la política penitenciaria aplicada contra los presos vascos que además afecta a familiares, no lo es menos que dirijan su violencia contra los y las que denuncian con alto grado de justicia esta situación injusta.

El estado español podrá haber hecho hoy un gran despliegue militar en Euskal Herria para detener a personas desarmadas, podrá haber movilizado todos sus recursos judiciales, políticos, represivos y periodísticos pero serán ellos mismos los juzgados por el pueblo por sembrar esta tierra de odio, tristeza y dolor una vez más. Y la primera sentencia es esta: ¡Cobardes!. Por temer que un pueblo en paz y libertad pueda ser, por no querer solucionar un conflicto creado por vuestra codicia y avaricia. Por creer que las cárceles y la represión pueden ser el muro que ahogue las ansias de libertad de este pueblo.

Un pueblo puede estar sometido a innumerables humillaciones, sufrir todo tipo de ataques, llegar a creer que no hay salida. Pero la hay. No existe una sola goma que de tanto tensarla no acabe rompiéndose. Y en Euskal Herria cuando lo haga va a ser grande. Ese día llegará y os tendréis que enfrentar cara a cara con la sociedad vasca, y no lo olvidéis, contra su clase trabajadora. Y perderéis. En primer lugar porque nunca habéis tenido razón y camináis contra la historia. Vuestra bandera es la injusticia.

La solidaridad con las y los represaliados no va a desaparecer. Pero el miedo, aunque lo traigáis, lo irá haciendo poco a poco hasta que como pueblo digamos basta. Y la fórmula sigue siendo organización y lucha, aunar voluntades y aplicar energía hasta subvertir la injusticia.

En estos momentos en que muchas personas están en peligro de tortura en los calabozos del suelo ético del PP y PSOE, el cual friega el PNV, a manos de la guardia civil, un ¡Que se vayan! enorme. Si algo nos recuerdan también estas operaciones represivas es que este pueblo sigue siendo grande. Y que algún día lo seguirá siendo en libertad y sin ningún preso ni presa política.

Atent@s a las movilizaciones.

Por el resurgir de la conciencia de clase.

 

 

 

sábado, 28 de septiembre de 2013

Por el resurgir de la conciencia de clase.

Los sindicatos de la CNT tenemos el compromiso de hacer frente a los graves y continuos ataques del sistema capitalista. Es nuestra obligación como herramientas de lucha de los trabajadores unir fuerzas para poner freno y luchar contra la pérdida de derechos laborales y sociales, y responder al empeoramiento de las condiciones de vida de la clase obrera.
Aquí y ahora, expresamos de forma clara nuestros planteamientos:

En relación a las instituciones antiobreras

Manifestamos que ni la clase política ni sus partidos solucionarán los problemas de los trabajadores, ya que sólo son unos títeres corruptos al servicio de la banca y las grandes empresas. Los trabajadores debemos volver a luchar, como hemos hecho siempre que hemos pretendido alcanzar respeto, mejoras de vida y derechos para nuestra clase social. El camino es la lucha (sectorial, social, en los barrios, en los pueblos…). Hay que poner en marcha una de nuestras mejores herramientas de respuesta, la huelga general real, y no repetir escenificaciones de cara a la galería para cubrir el expediente.

Nos oponemos a todas las directrices económicas, políticas y sociales emanadas del FMI, la Troika y la Unión Europea, que hacen pagar a los trabajadores las consecuencias de la crisis que el sistema económico y financiero ha provocado. Los gobiernos y parlamentos nacionales se escudan en las altas instituciones internacionales para imponer todo tipo de medidas antiobreras y represivas, eludiendo así su responsabilidad directa. Sus “soluciones” se aplican a costa de nuestra explotación y sufrimiento, condenándonos a nosotros y a nuestros hijos a un futuro incierto, negro e injusto, mientras aseguran el de las élites políticas y financieras. Están robando la riqueza que generamos los trabajadores en el presente y su avaricia es de tal magnitud que han endeudado y condenan a las generaciones futuras a condiciones de vida contra las que debemos rebelarnos.
Rechazamos las estructuras militares al servicio del capital y los estados, que enfrentan y dividen a los pueblos para mantener el control sobre la materia prima y los recursos energéticos, en sus guerras por la hegemonía económica, sin importarles lo más mínimo la barbarie y el dolor que provocan.
Denunciamos los privilegios económicos, fiscales, laborales o de estamento social de la Iglesia Católica y el resto de confesiones, la clase política, la monarquía y los militares.

En relación a la organización de los trabajadores para la lucha

Expresamos nuestro respeto y reconocimiento a los trabajadores afiliados a CCOO y UGT que aún conservan su conciencia de clase; es decir, a sus bases. Pero a pesar de ser este un manifiesto que llama a los trabajadores a hacer frente común en la lucha, no por ello vamos a dejar de decir bien alto y bien claro que mostramos nuestro rechazo y repulsa a los pactos que, a espaldas de los trabajadores y sus intereses, firman y negocian las cúpulas dirigentes de CCOO y UGT. También condenamos sus prácticas traicioneras y desmovilizadoras, que pretenden controlar o acabar con otras luchas sociales y sindicales legítimas y autónomas.  

Denunciamos la trayectoria de CCOO y UGT, que demuestra sin ningún género de dudas que actúan como instrumentos del sistema, movidos por sus propios intereses: subvenciones, favoritismo, clientelismo… y un sinfín de actuaciones que nada tienen que ver con la defensa de los derechos de los trabajadores. Se han convertido hace tiempo en cómplices necesarios y gestores del sistema a la hora de controlar, vender y utilizar a la clase obrera, arrogándose su representación, legitimados por los gobiernos y la patronal como interlocutores “legales y democráticos” para permitir al capital expoliar al pueblo y desmontar las conquistas obreras que tanto les costó alcanzar a los trabajadores que nos precedieron.

Por tanto, hacemos un llamamiento a todos los trabajadores que conforman estas organizaciones a que las abandonen y no sigan ni sosteniendo ni apoyando a quienes de forma constante traicionan no solo a sus bases sino a toda su clase. Les pedimos que no se retiren de la lucha, sino que, como personas libres y conscientes, se autoorganicen o se integren en otras organizaciones obreras.
La historia reciente, desde los Pactos de la Moncloa, nos demuestra que la participación en el modelo sindical oficial basado en la delegación del poder y la responsabilidad de los trabajadores en representantes a través de elecciones sindicales sólo debilita a la clase obrera. Los cauces establecidos del sistema de representación unitaria en los comités de empresa se convierten en una escenificación controlada que imposibilita la acción sindical, que solo puede ser real si parte de los propios trabajadores.
La CNT afirma que sólo puede ser calificada como sindicato una organización obrera autónoma; es decir, sostenida económicamente y gestionada por los propios trabajadores. Sólo un sindicalismo de clase sin injerencias políticas ni corporativismos puede proporcionar una unidad de acción y una respuesta global con capacidad transformadora.

Apoyo a las luchas sociales, desde el respeto y el reconocimiento a quienes las protagonizan

Desde CNT hacemos un llamamiento a todas las personas de clase trabajadora, en activo, parados, precarios, jubilados, inmigrantes, estudiantes, desahuciados, etc, en definitiva, a todas las personas que sufrimos las injustas consecuencias del capitalismo, a enfrentarse a aquellos que nos oprimen.

Es necesario que todos hagamos un esfuerzo de solidaridad sumándonos a los actos de protesta que se sucederán en todo el estado durante los próximos meses en defensa de la educación, la sanidad, las pensiones, el derecho al aborto, y en definitiva de nuestra libertad y nuestras condiciones de vida. Paremos el expolio de nuestros derechos y acabemos con sus privilegios.
En la lucha es donde debemos encontrarnos todos para responder como clase obrera a los graves ataques del capitalismo. Es el momento de confluir en las calles para entre todos fortalecer las luchas y así de una vez por todas hacerles ver al Capital y al Estado que no les va a ser sencillo seguir arrebatándonos derechos sociales y laborales.

Por el resurgir de la conciencia de clase

Los sindicatos de la CNT nos oponemos y denunciamos todas las injustas medidas que este sistema social nos impone, pero somos conscientes de que, a día de hoy, como organización no podemos enfrentarlas solos y sin apoyos. Nuestras causas de lucha son las de nuestra clase social. Tan solo la clase trabajadora unida podrá defender y conservar todo aquello que nos es necesario y común. La guerra de clases nunca ha desaparecido: debemos defendernos y pasar al contraataque. Las personas que conformamos la CNT estamos dispuestas y en lucha, pero necesitamos de nuestros hermanos y hermanas de clase que deis un paso al frente y que vuestra responsabilidad individual se convierta en confrontación colectiva.

¡Que se alce la protesta y se extienda la revuelta!
 

 

Sobre las “tentaciones” en el activismo E INDIGNACIÓN.

dulce politica

Indignación: continuidades y cambios

El pasado 15 de mayo se cumplieron dos años desde la irrupción de uno de los fenómenos sociales más importantes y revulsivos desde la reforma política del franquismo (la llamada transición), en el marco de una profunda crisis económica y de legitimidad del sistema y sus gestores.

Ya desde el momento de su surgimiento los análisis en el seno de la izquierda acerca de su naturaleza, composición, proyección política y posibilidades fueron disímiles, primando por fortuna la postura de caracterizarlo como un movimiento saludable con elementos positivos, que realizaba una crítica amplia y tomando elementos de nuestra cultura política a la institucionalidad surgida de los “consensos de la transición” y que abría un campo de posibilidades importante de cara a la ruptura con ella. Los libertarios tendimos a resaltar, además, sus énfasis en el protagonismo popular y su búsqueda de mecanismos democráticos de funcionamiento.

Caracterizarlo como un movimiento positivo no impidió, también, ser conscientes de sus deficiencias y limitaciones, teniendo en cuenta fundamentalmente el contexto en el que surgía, con una izquierda rupturista aquejada “de dispersión orgánica, de falta de cuadros preparados y con fuerte inserción en su medio social, de carencia de continuidad generacional y escasez de práctica de masas, con su correlato de sectarismo y estrechez a la hora de encarar la actividad militante” (1) y su composición social.

Hace dos años comentaba al respecto que lo más notable era la entrada en liza y la politización incipiente de una “franja nada despreciable de jóvenes técnicos y profesionales proletarizados por la crisis”. Desde entonces a esta parte el deterioro de las condiciones de vida de este sector se ha profundizado, pero sin redundar en un aumento en los niveles de claridad política y de densidad orgánica, por la continuidad de una “enorme debilidad de las organizaciones reivindicativas y las expresiones políticas de las clases subalternas”.

Con algunas salvedades. Hace dos años hablábamos de “las actuales limitaciones de la protesta: objetivos difusos, laxitud organizativa y dificultad para ampliar su base social partiendo de problemáticas concretas e inmediatas (las movilizaciones contra los desahucios son una excepción que hay que procurar desarrollar, sistematizar y proyectar a nivel estatal)”. Esa sistematización y proyección se ha producido, consiguiendo instalarse la PAH como un actor social de alcance estatal a ser tenido en cuenta y con capacidad para marcar la agenda pública y conseguir algunas victorias concretas, importantes para, en un momento de retroceso generalizado, dar moral al movimiento y demostrar que la lucha da frutos.

También se ha conseguido desde entonces a esta parte conectar desde la izquierda rupturista y el sindicalismo combativo con ese magma social difuso activado por los efectos de la crisis sobre franjas sociales amplias, careciendo sin embargo de la capacidad de capitalizarlo y apuntar hacia la constitución de alternativa hegemónica, salvo en algunos territorios en que este polo se caracteriza por un elevado acumulado orgánico y político y habilidad y altura de miras para moverse con flexibilidad en escenarios cambiantes: hablamos fundamentalmente de Euskal Herria y de Cataluña.

En otros territorios, como en Andalucía, uno donde sus clases populares están sufriendo más, ha habido capacidad de interesar a la opinión pública por embriones de poder popular y de generar simpatías en torno a ellos y a acciones de un elevado simbolismo (ocupaciones de tierras y de viviendas, expropiaciones, iniciativas como el “banco güeno”…), pero debido a las carencias antedichas no se ha capitalizado. Se han creado y se han plantado ejemplos, pero no se ha conseguido entrar en el campo de la disputa y la construcción de alternativa hegemónica.

A nivel estatal la iniciativa política sigue en manos de la derecha y el movimiento popular se encuentra a la defensiva y apegado a lo reivindicativo, con poca capacidad de movilización masiva y de incidencia. Hay que seguir insistiendo, como lo hemos tendido a hacer los libertarios, en lo fundamental de construir organización popular sólida, con protagonismo de masas, con independencia de clase, con iniciativa.

Pero no basta con construir, también hay que disputar, también hay que contribuir a abrir escenarios más favorables para dicha construcción, etapas en los que se pueda dar la lucha con más garantías y que posibiliten un aumento en los niveles de politización de amplios sectores sociales.

Manu García

(1) Aquí y en lo sucesivo, lo entrecomillado está extraído del artículo “Ser con otros o no ser” http://www.anarkismo.net/article/20478